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Usabilidad, la clave para que tu web tenga éxito

La usabilidad es uno de los factores de éxito más importantes de una página web. Cuidar la usabilidad beneficia a todos: ahorra costes en el lado de la producción, y garantiza el retorno de la inversión del dueño de la web y la satisfacción de sus usuarios. El concepto de usabilidad se refiere a la facilidad con la que el usuario utiliza una web y define, por tanto, la calidad de dicha web, el grado en el que ésta cumple la función para la que fue creada.


Toda página web se crea para ser visitada por la mayor cantidad posible de usuarios y durante el mayor tiempo posible. Si hablamos de webs que venden productos/servicios, el objetivo será conseguir ventas y fidelizar al cliente para que vuelva a visitarnos y a comprar. En todos los casos, una página web debe mostrarse al usuario con la mayor rapidez, sencillez y claridad posible. Un gran ejemplo de estas cualidades es la web de Apple:

 

Web de Apple

La página de Apple roza la perfección: se carga volando, el contenido es sencillo y claro... Casi perfecta.

 
La web de Zara también sorprende por su sencillez. En usabilidad funciona la máxima ‘menos es más’. No hay más que ver a estas dos grandes empresas, llenar tu web de contenidos no te hará parecer más grande. Todo lo contrario.
 
Web de Zara
La web de Zara muestra sus miles de productos con una sencillez asombrosa. La navegación va como la seda.

Rapidez de carga, lo primero

Lo más importante en términos de usabilidad es la rapidez. Los internautas son implacables: si una web tarda unos pocos segundos de más (segundos…) en cargar, se pueden ir a la competencia. Lo mismo dentro de la web: si la navegación entre diferentes secciones es pesada se irán. Una web de calidad carga en menos de cuatro segundos. Más tiempo que eso es un fracaso.

Para que una web cargue rápido es esencial que los contenidos sean ligeros y los menos posibles. Nada de animaciones flash, vídeos, canciones u otras porquerías que lo único que hacen es ralentizarlo todo. La simplicidad es la clave: contar lo justo y necesario, y organizarlo de manera que el usuario se sienta cómodo y ‘guiado’ por nuestra web. El usuario debe sentir que controla la web y no al contrario. 

 

La página del municipio Sant Andreu de Palomar. Creo.

 
Web inglesa de algo relacionado con coches. Una pesadilla.
 
Esta parece ser de transporte. La organización de contenidos es nefasta.

 

Otro aspecto importante es la adaptabilidad de la web a los diferentes navegadores, tamaños de pantalla y dispositivos. Una buena página se adapta a todo, se ve bien en todas las situaciones. No sirve de nada una página fantástica en un portátil de 19 pulgadas si no se distingue nada en tamaño tablet o móvil.
 
Hay un libro sobre estas cuestiones cuyo título es de lo más esclarecedor: ‘No me hagas pensar’, de Steve Krug. De eso se trata: de no hacer pensar al usuario, de llevarle por la senda que nos interesa que recorra. Que no se nos pierda en un batiburrillo de cosas. Que se quede con nosotros, que vuelva, que nos recomiende. La propia web de Krug (abajo) es un gran ejemplo de cómo presentar diferentes contenidos sin volver loco al internauta:
 
'Advance Common Sense', 'sentido común avanzado'. La usabilidad tiene mucho de eso.

Para terminar, una web diseñada a propósito con todo aquello que se debe evitar si queremos que nuestra página tenga éxito. Si tu web se parece en algo a lo siguiente, necesitas una nueva:
 
La peor web del mundo. Patrocinada por Movistar.