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El 'WhatsApp affair' y sus alternativas

Hace unos días fuimos sacudidos por la posibilidad de tener que pagar para seguir utilizando WhatsApp, esa herramienta sin la que parece que ya no podemos vivir (o al menos tener vida social). Yo he vivido el shock en primera persona: hace unos diez días y después de más de dos años de uso gratuito, apareció un mensaje informándome de que la versión del programa iba a caducar en 5, 4, 3, 2, 1…días.

 

Me invitaban a actualizar la aplicación y pulsando el botón me llevaba a Google Play, que solo me ofrecía las opciones Abrir o Desinstalar. Al terminar la cuenta atrás, un mensaje me informó de que debía actualizar la aplicación, pero seguía sin dejarme hacerlo. Y ya no me permitía utilizar la aplicación. A estas alturas ya estaban en marcha los rumores de que la compañía quería terminar con la gratuidad de WhatsApp e iba a obligarnos a pagar 0,78 euros por el uso de la aplicación durante un año.

 

Como era previsible, la indignación se extendió por internet, no tanto por tener que pagar como por el cambio en las condiciones de uso de esta aplicación. Por lo visto, no gusta que algo gratuito pase a ser de pago, aunque cueste menos de un euro. Durante estos días, la compañía se ha defendido asegurando que WhatsApp siempre ha sido de pago y que lo que hemos disfrutado los usuarios de Android es de periodos de prueba (en iphone lo han pagado desde el primer día). 
 

El fundador de WhatsApp se ha visto obligado a aclarar, hoy mismo, que en ningún momento han cambiado las condiciones de uso de la aplicación, que son las siguientes: en iphone se paga desde el primer día, aunque da derecho a usar el programa toda la vida, y en Android periodo de prueba gratuito y pago tras 12 meses. 
 

Yo estuve dos días sin WhatsApp, más que nada porque no me dejaba actualizar la aplicación. En ese tiempo usé el SMS (qué horror) y el Line, que en su momento me instalé para hacer llamadas gratis. Finalmente opté por desinstalar el WhatsApp y volver a descargármelo. Y lo hice gratis. El programa recuperó mis datos y conversaciones como si tal cosa y un mensaje me indicó que tengo 11 meses para disfrutarlo. Por lo visto, otros usuarios a los que la aplicación dejó colgados han visto cómo el servicio ha vuelto espontáneamente a funcionar. También gratis.

 

WhatsApp ha renovado mi servicio por once meses (¿?) sin cobrarme.

 

¿Qué ha sido esto? ¿Una prueba de fidelidad? ¿Una decisión estratégica muy poco afortunada y cambiada a medio camino? Como yo, seguramente muchos otros usuarios habrán estado un tiempo sin usar la aplicación, valorando qué hacer. Eso ha tenido que tener un impacto en las cifras de tráfico de la compañía. Y quizás un impacto terrorífico, que les ha hecho dar marcha atrás. Desde luego, mienten cuando dicen que la aplicación es de pago: por tercer año consecutivo, yo disfruto de WhatsApp gratis. 
 

Este extraño episodio está dando mucho que hablar y ha reavivado el debate sobre los modelos de negocio en el mundo de internet móvil. WhatsApp tiene por bandera no vender publicidad, de ahí que cobre por la descarga, o eso dicen en la compañía. Desde luego, en este país lo que ha quedado claro estos días es que si hay que pagar, nos vamos a la competencia en menos que canta un gallo. Tampoco nos ha gustado nada enterarnos de que los usuarios de iphone solo pagan una vez y los de Android de forma anual.
 

Alternativas

En estos días de terrible incertidumbre ha hecho su agosto Line, el gran rival de WhatsApp. Es similar y ofrece como ventaja ser compatible con PC. Su mayor inconveniente: vete a decirle a todos tus conocidos que se pasen contigo al Line ese que no conocen de nada. Resultado: te has pasado dos días hablando con los dos raros que lo tienen instalado y añorando al resto.

 

Line

Line es cada vez más popular y ha sido el refugio de quienes han perdido el servicio de WhatsApp estos días.

 

Lo mismo puede aplicarse al resto de alternativas al WhatsApp: no las tiene nadie. Spotbros, aplicación made in Spain, ha llegado estos días al millón de usuarios: poca cosa aún, aunque el programa no desmerece en absoluto a WhatsApp. El iMessenger de Facebook, iMessage de Apple, Gtalk de Google… tres cuartos de lo mismo. 

 

spotbros

Spotbros: producto nacional.

 

Lo que ha quedado claro, nos guste o no, es la supremacía actual de WhatsApp a pesar de sus defectos, que los tiene. Sin embargo, parece que el secreto de su éxito en España es su gratuidad. Apostaría a que la compañía se ha dado cuenta a tiempo y ha rectificado. A ver cuánto nos dura.